Colegio Oficial de Ingeniería Geomática y Topográfica
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Emilio Carreño lamenta que España carezca de mapas de riesgo sísmico y de tsunami

18/03/2016 - JUNTA DE GOBIERNO - Tema: Congreso TOPCART
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El director de la Red Sísmica Nacional del Instituto Geográfico Nacional, Emilio Carreño Herrero considera la urgente necesidad de “elaborar en España mapas de riesgo sísmico o de tsunami ante la elevada cifra de personas e infraestructuras que están en zonas expuestas de padecer un tsunami”. Este experto reconoce que hay comunidades autónomas que disponen de “Planes Especiales de Protección civil ante el riesgo sísmico”, pero lamenta que “no hay valoración económica y sería preciso homogeneizar estos estudios”.

Carreño intervendrá como coordinador del área de Riesgos Naturales en el próximo XI Congreso Internacional de Geomática y Ciencias de la Tierra que se celebrará entre los días 26 y 30 de octubre en el Palacio de Congresos de Toledo, organizado por el Ilustre Colegio Oficial de Ingeniería Geomática y Topográfica (COIGT) y la Asociación Española de Ingenieros en Geomática y Topografía (AEIGT). En este evento se darán a conocer los últimos avances científicos y técnicos en materia de Geomática y otras ciencias afines en el ámbito de la Criosfera y Cambio Climático; riesgos naturales, observación del territorio, catastro y propiedad; e innovaciones tecnológicas, conocimiento y sociedad.

Este experto en seísmos desde hace más de treinta y cinco años, señala que los geólogos consideran una falla activa si hay evidencia de que ha registrado un movimiento sísmico en los últimos 10.000 años. “
Es necesario realizar un proceso de investigación de todas estas fallas que pudieran existir con estas características en nuestro territorio. Podemos presuponer que hemos instalado emplazamientos críticos en lugares muy estables y; sin embargo, desconocer que pudiéramos estar sobre una falla con grandes periodos de recurrencia para un sismo de gran magnitud”, afirma Carreño.

Existen grupos de investigación formados en este aspecto, denominado paleosismicidad, que van poco a poco desgranando esa información oculta. “No son estudios especialmente costosos, pero es preciso potenciarlos si queremos tener mapas de peligrosidad para periodos de retorno grandes, como los que exigen las Centrales Nucleares”. Indica que “prestamos mucha atención a las zonas donde hemos constatado en épocas históricas y especialmente instrumentales, los seísmos más grandes. Pero, ¿es allí donde se van a volver a producir? -se cuestiona Carreño- O, precisamente ¿son los lugares donde se ha liberado energía y donde ya no se van a producir en plazos medios? Es preciso el estudio en todo el territorio español, tenga o no un nivel alto de peligrosidad tal y como lo conocemos actualmente”.

Sobre factores que pueden desarrollar los riesgos, Carreño apunta que en sequías, inundaciones y tempestad ciclónica atípica, influye el cambio climático, pero “no está demostrado que ocurra con el terremoto y el tsunami”. Este hecho lo estudian con especial atención compañías reaseguradoras con intereses en el centro y el sur de América al estar en zonas de gran actividad, y parece que “el número y distribución de eventos sísmicos de magnitudes importantes no ha variado desde que se tienen estadísticas fiables”, dice este experto.

Minimizar impactos ante catástrofes

Todo ello se logra mediante la determinación de mapas de peligrosidad para cada riesgo y después, con unas políticas de ordenación de territorio y normas de construcción de obligado cumplimiento con un control efectivo de su cumplimiento. Carreño expone que “un mayor control instrumental en los puntos de conocida peligrosidad podría alertarnos de una posible ocurrencia de eventos catastróficos. La inversión en medidas preventivas de vigilancia en determinados puntos del territorio, no creo que esté acorde a los riesgos existentes”.

Otro factor que apunta en la misma dirección de minimización de riesgos, a juicio de Carreño es la dispersión de las redes o sistemas de vigilancia en centros de muy distinto modo de trabajo. “La optimización de estos sistemas se conseguiría con un enfoque de servicio, lo que no siempre es efectivo cuando se combinan este último y la pura investigación. Ambos son fundamentales y necesarios, y se deberían establecer más claramente las fronteras y obligaciones”.

Respecto a la aplicación de la Geomática en la prevención de riesgos naturales, Carreño afirma que su uso se aplica en la práctica totalidad de los trabajos de investigación que luego derivan en aplicaciones prácticas en los sistemas de alerta y por supuesto, en los mapas que posteriormente utilizaremos al abordar problemas reales. “El usuario final que debe ejercer responsabilidades en materia de Protección Civil, ya no espera aproximaciones, quiere precisiones que sólo pueden lograrse a través de las herramientas que nos proporciona la Geomática. Yo no soy ningún experto en ello -asegura el director de la Red Sísmica- pero mis responsabilidades tengo que acometerlas apoyado en resultados gráficos digitales de los que ya no podría prescindir. Es necesario poder combinar capas de información de riesgos y utilizar álgebra de capas operando con ellas, fusionando, separando”.

Carreño recuerda a los expertos en Geomática que “el uso de los resultados de sus aplicaciones lo van a hacer, en general, personas no dedicadas a esas disciplinas y por tanto, se debe facilitar un uso totalmente amigable de usuario. Un exceso de información complicada de manejar no facilita una rápida respuesta en la emergencia”.



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